Aries

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Todos tenemos un lado malo, y tú, no vas a ser la excepción…
Tienes muchas cualidades y actitudes dignas del mejor ser del la tierra pero también sabemos que puedes ser ambicioso como el que más, agresivo, respondón, inquieto, testarudo y obsesionado con muchas cosas que te rodean.
Este es el lado oscuro del signo Aries…
¿Que no hay más Ley que la que pones tú?

Eso es algo que ni se pregunta. En realidad eres una de esas personas que no respetarán jamás a la autoridad, tu pones tus reglas y tus normas, y quien quiera tiene que adaptarse a ellas.

Te aburres de todo demasiado rápido
Te despistas con una gran facilidad, puedes empezar a hacer algo con mucha fuerza pero que otra cosa se te cruce en tu camino, y, si ésta última resulta más interesante, no dudarás en abandonar la primera.
Eres competitivo, te encanta ganar y ser el primero en todo
En realidad, incluso, puede darte envidia (a veces sana y a veces enfermiza) que otros puedan dejarte atrás, pero en el fondo sabes que, tarde o temprano, tendrás otra oportunidad para demostrar que un Aries, cuando se lo propone, llega el primero siempre, aunque eso signifique jugar sucio. ¿El fin justifica los medio? Para ti si.
Tienes episodios coléricos y estallas por tonterías
Como por ejemplo, cuando olvidas tus llaves, pierdes tu teléfono o eres incapaz de abrir una lata de comida cuando tienes hambre (acabarás por golpearla contra todo lo que tengas a mano y si no consigues abrirla, terminarás por arrojarla por la ventana).
No sueles pensar que todo acto tiene una consecuencia hasta que no ha ocurrido la tragedia. Y si, tienes bastante suerte en eso, casi siempre te salvas de todo. Es muy probable que te prohiban algo (como a todo el mundo), pero tú lo siguiente que harás es ir directo a hacerlo. Así eres. Y así te conocemos.
No eres frágil ni sutil, nadie va a encontrarte sentado en una silla filosofando a cerca de los misterios de la vida, ni quieto en algún sitio por mucho tiempo. A ti, no. Vas dando saltos por el mundo, de aquí para allá, y haciendo siempre lo que te apetece. Lo sabes.
Cuando quieres algo vas a por ello sin dudarlo, siempre, pero en el momento en que empiezas a aburrirte, acabas dejándolo a la mitad. No vas a gastar tu tiempo en algo que te cansa y que no te motiva, aunque unas horas antes fuera indispensable en tu vida.

 

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